Bienvenidas

Hola a todas, bienvenidas a mi Web, mi casa virtual. Os recibo con ilusión en este espacio, al que me gustaría que accedáis siempre que lo deseéis, porque en él se condensa la esencia de mi ser. En este refugio virtual encontrareis aquello que más me conmueve: las fotografías de seres que se presentaron en total confianza ante la mirada de mi lente.

La fotografía llegó a mi vida a través de mi abuelo materno. Recuerdo que de muy chiquitita mi abuelo siempre llevaba su cámara fotográfica con él a todas las reuniones familiares y eventos clave de cada uno de los miembros de la familia: fiestas de cumpleaños, cenas de navidad, comuniones, bautizos, bodas, viajes e incluso excursiones. Al sacar la cámara de su bolso y ponerse a retratarnos en esos momentos tan especiales, derrochaba alegría e ilusión. Aún recuerdo con nitidez cómo se le iluminaba la cara al volver del estudio fotográfico esgrimiendo el sobre de las fotos reveladas. La excitación que derrochaba y el buen humor del que hacía gala eran sus elementos persuasivos para sacarnos de nuestros quehaceres y reunirnos expectantes para revivir un día especial, esta vez como espectadores. Gracias a él tenemos cientos de fotos que documentan tantos y tantos momentos especiales de la vida de nuestra familia.

Con el avance tecnológico, mi abuelo renovaba su equipo. Gracias a esto, yo tuve la fortuna de heredar una de sus cámaras automáticas. Recuerdo mirar a través del visor y sentir tal excitación que mi dedo insistía en accionar el disparador aún sin haber cargado el carrete. Mi mente imaginaba la foto impresa y eso hacía que me mantuviera mirando al mundo a través de la lente de mi cámara, ante la expectativa de encontrar imágenes bellas que mostrar a mi familia y amigos.

Después, tras la adolescencia y el instituto, me sumergí en mis estudios de psicología. La experiencia de la universidad y las asignaturas eran tan excitantes que olvidé cuán emocionante era hacer fotografías. La cámara quedó en un segundo plano.

No obstante, la vida, como sabéis, nos hace revisitar lugares, gente y acciones. Así pues, la fotografía iba a regresar a mi vida…

¿Cómo?, os preguntaréis. Buscando nuevas experiencias, decidí tomar la invitación de mi hermano para viajar a Brasil (quién si no para meterme en semejante lío). Necesitaba refrescar mi vida, quería dejar cosas atrás y dar la bienvenida a lo nuevo. Una vez allí, no tardé en darme cuenta de que diez días equivalían a diez minutos en ese paraíso y yo, adaptada al nuevo contexto desde el primer minuto, me di cuenta de que necesitaba más tiempo. 

Decidí como buen caminante hacer mi propio camino. Fue en esos paisajes y al ritmo de la vida que viene sin prisa que me topé con un bello tándem: un apuesto rubio argentino acompañado de su bellísima cámara. El apuesto caballero y su fiel acompañante tuvieron a bien darme la atención que me merecía. Y así, desarrollando mi verborrea seductora cuando yo le dije que la fotografía era mi vocación frustrada él me respondió: “sigues viva, no vivas la frustración, vive la fotografía “. Hoy es el padre de mi hijo, mi compañero de vida y mi colega de profesión, vocación y pasión.

De mi profesión os diré que soy, fundamentalmente, autodidacta. Lo que no deja de ser coherente puesto que soy también una persona autodidacta. Eso sí, me he rodeado de profesionales de los que he recibido guía, inspiración, consejo y fuentes de formación. 

De todos, obvio, destaca mi pareja, el maestro Jerónimo Alberto Delor. En mi trabajo, como en mi vida, mi máxima es reconocer, primero, y captar, después, los momentos de amor y belleza que nos regala la vida.

La fotografía me ha hecho reír, llorar de emoción, vivir la frustración del fallo y el enfado de la autocrítica, la ilusión de compartir, la excitación de sorprender y emocionar… La fotografía, quién me lo iba a decir tras su breve ausencia, se ha convertido en el motor de mi vida. La fotografía es mi mundo.

Os deseo una feliz navegación por esta Web y ojalá que disfrutéis de mi trabajo y mis creaciones. Y si el tipo de fotografía que veis aquí os conmueve, si vosotras también resonáis con ella, no dejéis de contactarme y de compartirlo conmigo. Me encantará recibir vuestros mensajes y contar con vuestra sincera opinión.

Por último, quiero deciros que en el apartado Sobre mi podréis encontrar más datos personales. Mucho de lo que está por venir aparecerá aquí. Eso es apenas un primer paso de tantos por dar…Por favor, no dejéis de acompañarme en mi camino. Quiero compartir con todas momentos bellos y mágicos.

Lo dicho, sed bienvenidas. Muchas gracias por leerme. ¡Aquel abrazo!